Hace una carretera con sus propias manos a través de una montaña



Dashrath Manji vivió toda su vida en un pequeño pueblo de la India. Él y su mujer, Falguni, eran muy pobres, pero se amaban y eran felices juntos. Sin embargo, un día Falguni se enfermó de gravedad y necesitaba un médico urgentemente.




Dashrath y su esposa se dirigieron a pie hacia la ciudad más cercana, la cual se encontraba a unos 80 kilómetros. Caminaron lo más rápido que pudieron, pero la ruta era complicada; tenían que rodear una montaña para poder alcanzar su destino. 



Dashrath Manji vivió toda su vida en un pequeño pueblo de la India. Él y su mujer, Falguni, eran muy pobres, pero se amaban y eran felices juntos. Sin embargo, un día Falguni se enfermó de gravedad y necesitaba un médico urgentemente. Dashrath y su esposa se dirigieron a pie hacia la ciudad más cercana, la cual se encontraba a unos 80 kilómetros. Caminaron lo más rápido que pudieron, pero la ruta era complicada; tenían que rodear una montaña para poder alcanzar su destino. 




Se trataba de un plan de una magnitud astronómica. Pieza por pieza, piedra por piedra, empezó a excavar aquella montaña que le había impedido sobrevivir a su mujer. Estaba dispuesto a asegurarse de que nadie más fuera víctima del mismo destino. Aunque era inmenso, en el fondo su plan era muy sencillo: ¡iba a construir una carretera a través de la montaña!
En esta foto, el hijo de Dashrath nos muestra las herramientas que usó su padre...
Día a día, impulsado por su gran tristeza, Dasrath excavó incansablemente. Se había propuesto ayudar a su pueblo y garantizarles un futuro más próspero.
Todos los días al amanecer, durante 22 años, desaparecía en dirección a la montaña. Y cada noche, regresaba al pueblo, cansado y hambriento.
Se convirtió en un ritual que cumplió religiosamente hasta su muerte en 2007.



El resultado es un monumento impresionante a su fuerza de voluntad: ¡un pasaje de 7.6 metros de alto, 9 metros de ancho y 91 metros de largo!

El resultado es un monumento impresionante a su fuerza de voluntad: ¡un pasaje de 7.6 metros de alto, 9 metros de ancho y 91 metros de largo!


El amor de Dashrath por su esposa y la gran pena de verla morir le dieron una fortaleza impresionante, que lo llevó, literalmente ¡a mover montañas! Su perseverancia le ha infundido nuevas esperanzas en el futuro a su comunidad, cuyos miembros le estarán agradecidos siempre. Puede que no hayan reconocido su grandeza mientras estaba vivo, pero están haciendo su mejor esfuerzo para enmendar su descuido. Descansa en paz, Dashrath, ¡te lo mereces!