Hombre pide matrimonio a su novia bajo las auroras boreales



Dale Sharpe tiene 34 años y hace 5 años conoció a Karlie Russel. Desde el primer momento en el que la vio, supo que quería casarse con ella. Sin embargo, el camino hasta ver su sueño hecho realidad no ha sido fácil. Y es que la primera vez, ella tiró el anillo a la basura. 






Los dos australianos son fotógrafos paisajistas. Se conocieron mientras tomaban fotos de una puesta de sol en la Gold Coast australiana. Desde ese momento, se hicieron inseparables. 



Cinco años después de ese primer encuentro, Dale decidió que era hora de dar el gran paso y declararse. Pero él no quería hacerlo de una forma normal; Karlie se merecía algo especial. 


La pareja había viajado hasta Islandia para fotografiar las auroras boreales en más de 30 ocasiones, y Dale pensó que sería el sitio perfecto. Al fin y al cabo, pocos pueden presumir de haber hecho algo así. 



Sin embargo, su plan salió totalmente al revés. Dale compró un anillo de 4.000 dólares y lo escondió dentro de un bote de crema hidratante. Lo metió en la maleta de Karlie y le dijo que era una crema muy cara que le había dado su madre. Pero la maleta de Karlie pesaba más de la cuenta y ¿qué fue lo que decidió que era prescindible? Efectivamente, el bote de crema. Sin ningún reparo, lo tiró a una papelera del aeropuerto.


¡Imagina la cara de Dale cuando Karlie le contó por qué el bote no estaba en la maleta cuando llegaron a Islandia! Sin embargo, el chico no se rindió; ahorró dinero para comprar otro anillo y volvió a la carga: la pareja estaba preparando un viaje de dos meses por Islandia, Noruega y Finlandia. 



¡Y esta vez el plan de Dale salió a pedir de boca! Un día en el que las auroras boreales lucían especialmente hermosas, Dale le dijo a Karlie que pondría la cámara con el temporizador para sacar una foto de ellos. En ese momento, Dale se arrodilló y le hizo la gran pregunta. 


Karlie no podía creerlo, estaba totalmente emocionada. Contando su linda historia, dijo “no podía parar de hablar, no podía parar de preguntarle que qué estaba haciendo”. La pobre no se lo esperaba para nada. 

¡Qué idea más bonita la de este chico! Y ahora tienen esta foto que siempre les recordará el bello momento. Les deseamos una vida llena de felicidad y alegría.