¡Horrible! Encuentran a bull terrier plagado de balas de pintura


La inglesa Liz Haslam ha encontrado su vocación en la vida: es una verdadera amante de los animales y se dedica a proteger perros.  Como toda activista con experiencia, Liz conoce muy bien los prejuicios que afectan a algunas razas de perros, lo que hace muy difícil encontrarles hogares cariñosos a ciertos tipos de perros. Por esta razón, Liz guarda un lugar muy especial en su corazón para una raza bastante incomprendida: la bull terrier.





A principios de 2015, Liz recibió una llamada de una asociación de protección animal en Gökova, Turquía. Los voluntarios de la organización habían encontrado un pequeño bull terrier de color blanco que había sido severamente maltratado. Estaba ciego y casi completamente sordo. Tenía la cara cubierta con manchas de pintura que provenían de numerosos disparos de balas de pintura. Otras heridas en la misma área indicaban que había participado en peleas de perros ilegales. Si no lo hubieran encontrado, este perro habría perecido poco después.


Los voluntarios lo llamaron Eric y cuando Liz vio fotos de él, sabía que tenía que hacer todo lo posible para trasladar al pobre animal a Inglaterra. Sabía que Eric no tendría la mínima oportunidad de sobrevivir sin su ayuda, sobre todo por los prejuicios que pesan sobre los bull terrier. La mayoría de las personas simplemente los considera "perros de pelea" y se niegan a adoptarlos. Pero la tarea de llevar a Eric a Inglaterra no fue nada fácil. Solo el vuelo costaba más de 3.000$.



Pero finalmente, Eric llegó sano y salvo a su nueva casa en Barnham. El equipo de Animal Rescue Gökova había hecho un excelente trabajo al curar las heridas del perrito, el cual lucía mucho mejor que en las fotos. Sin embargo, todavía quedaban muchos problemas por resolver. Las balas de pintura le habían provocado algunas heridas en la cara, que todavía tenían que ser tratadas. Liz también descubrió otra herida que a primera vista parecía un quiste. Sabía que Eric tenía que recibir asistencia veterinaria lo antes posible.




Lo que el veterinario descubrió durante la revisión consternó a Liz, a pesar de llevar años rescatando animales maltratados. El supuesto quiste resultó ser una bala que se había quedado atascada en el cerebro de Eric. Una serie de rayos X reveló la terrible verdad: los casquillos de las balas seguían alojados en las capas profundas de su piel y podían producirle una peligrosa infección si no recibía un tratamiento inmediatamente.



Eric había recibido más de 50 impactos de balas de pintura, y la mayoría de los casquillos de las balas seguía dentro de su cuerpo. Estos impactos le causaron ceguera. Liz imaginaba lo espantosa que tuvo que haber sido su vida vagando por las calles de Turquía. "Es un milagro que los impactos no lo mataran al instante o que no muriera de septicemia debido a las condiciones tan sucias en las que vivía. Me rompió el corazón imaginar todo lo que había sufrido, pero no podía permitir que me afectara demasiado porque tenía que seguir adelante para cuidarlo", explicó Liz. 

Y esto es lo que Liz hizo. Eric ya tenía un hogar cariñoso y disfrutaba de una verdadera "vida de perro", pero todavía necesitaba tratamiento médico, así que Liz se puso manos a la obra y empezó a recolectar donativos a través de su organización, "bedsforbullies", para poder pagar las operaciones necesarias. Las cirugías para extraer todos los casquillos de bala costaría unos 5.000$. Una suma considerable que le llevó mucho tiempo recaudar.


Pero gracias a algunos generosos donadores, Eric fue sometido a la operación que necesitaba urgentemente. "Vivo para mis perros y hago todo lo que puedo por ellos. Para permitirme continuar con mi labor, necesito que me ayuden con sus aportaciones económicas. Todo el dinero se emplea en ellos y yo no recibo ni un sólo céntimo. También es posible donar el dinero directamente a los veterinarios, para que sepan en qué se gastan sus aportaciones", dijo Liz.

Afortunadamente, la salud de Eric ya no depende de donaciones y ahora vive felizmente con su nueva dueña y sus otros perros rescatados. Tiene una vida muy pacífica, lo que les demuestra a las demás personas que los bull terrier pueden ser unas mascotas tiernas y cariñosas, al igual que otras razas caninas.


Gracias a algunas personas cariñosas y comprometidas, Eric se salvó de un destino letal. Le deseamos una vida larga y feliz. Y a Liz y a los demás voluntarios, todo lo mejor. ¡Sigan haciendo un trabajo tan excepcional!