Mientras su mujer esperaba su 1º hijo, él hizo algo irreversible, provocando que su mujer tome una decisión... Advertencia: este artículo contiene imágenes que podrían perturbar a algunos lectores.



Nunca se conocieron en persona, pero Andy Sandness y Calen Ross tienen algo en común, para bien y para mal. Sus destinos se entrelazaron de una forma extraordinaria. Ambos amaban la naturaleza, los perros, la pesca y la cacería. Y ambos hombres luchaban contra sus demonios.







Andy, y Calen padecían depresión desde muy jóvenes querían quitarse la vida. A pesar de que Calen y su esposa, Lilly, estaban esperando a su primer hijo, él se suicidó el año pasado de un tiro.




Andy también decidió acabar con su vida, pero su intento de suicidio dio un giro inesperado. Unos días antes de la Navidad de 2006, el chico de 32 años se disparó con un arma de fuego, pero sobrevivió.

Solo que se destrozó la mitad de
la cara.




Perdió la nariz y casi toda la mandíbula. Después de ocho cirugías reconstructivas, Andy se recuperó lo suficiente para poder dejar el hospital. Le cubrieron el orificio donde antes había estado su nariz con una prótesis que no se le ajustaba nada bien. En lugar de boca, tenía un agujero de unos 2.5 centímetros. 


Debido a su apariencia, Andy evitaba salir a la calle. Sobre todo, le rehuía a los niños, ya que no quería asustarlos, o ser blanco de sus burlas. Así que se refugió en la profunda soledad de la naturaleza.





Por ese tiempo, Calen consiguió terminar con su vida, justo una década después de que Andy lo intentara. Y entonces, curiosamente, surgió una nueva esperanza. Calen era donante de órganos y Andy estaba esperando un trasplante de cara. 




Con el permiso de Lilly, Andy solicitó que le hicieran la operación.