Trucos geniales para ser más listo que tu propio cuerpo





El cuerpo humano es una increíble máquina que trabaja constantemente entre bastidores. Siempre está ocupado manteniendo todo en orden, reparando daños y adaptándose a su entorno.  Tu cuerpo es excepcional, pero hay unos cuantos trucos por ahí que pueden ayudarte a engañarlo. Algunos son más que nada graciosos, pero ¡otros casi parecen superpoderes!






Mantén un ojo cerrado

Este truco es alucinante. Si te levantas en mitad de la noche para ir al baño, intenta abrir sólo un ojo. Si la luz de la bombilla te entra en ambos ojos, tu cuerpo pensará que es de día, y así será mucho más difícil volver a dormirse; pero si sólo abres un ojo, tu cerebro se reajustará de nuevo más fácilmente a la oscuridad y así podrás volver a dormirte sin problemas. 



Tírate de la oreja

Cuando tenemos dolor de cabeza, tendemos a frotar o masajearnos instintivamente las sienes, pero realmente hay otra parte del cuerpo mucho mejor para esto. La próxima vez que sientas venir un dolor de cabeza, prueba a tirarte de la oreja. Mientras que frotándote las sienes ayudas a soltar la tensión alrededor de tus cejas, las vías nerviosas que pasan por tus orejas pueden relajar el cuerpo entero. Para hacerlo bien, sujeta tu oreja con los dedos pulgar e índice y tira con suavidad hacia arriba y hacia abajo. Esto aportará nuevo fluido al cerebro y le dará un sustento adicional.

Cómo ingerir las pastillas

Algunos medicamentos son difíciles de tragar. Aunque normalmente no es un problema, algunas pastillas simplemente no entran. Si alguna vez te pasa, prueba esto: métete la pastilla en la boca e inclina la cabeza hacia delante antes de tragar. Al hacer este movimiento, el reflejo para tragar se activa y ¡tu cuerpo ingerirá él sólo la pastilla!



"Descongela" tu cerebro

Es algo bastante común en verano: tienes tantas ganas de hincarle el diente a ese maravilloso helado que te lo zampas a toda carrera sin pensarlo dos veces, y te da algo así como un "frío cerebral", o esa sensación parecida a escalofríos en la cabeza. Esta sensación tan incómoda se da normalmente cuando tu cerebro nota un cambio muy rápido de temperatura y trata de protegerse a sí mismo.  Los vasos sanguíneos del cielo de la boca se hincharán para intentar mantener el calor y tu cerebro se sentirá como si estuviera sumergido en hielo seco. Pero, afortunadamente, hay una forma de deshacerse de esta sensación tan pronto como empiece: prueba a presionar tu lengua contra el cielo de la boca. El calor aliviará a los vasos sanguíneos y el dolor de cabeza desaparecerá rápidamente.



¡No llores!

La vida no siempre es fácil y no siempre tiene en cuenta cómo te sientes y dónde estás. Si te encuentras en una situación donde no deberías ponerte a llorar aunque realmente lo necesites, prueba a utilizar este freno de emergencia. Localiza diferentes puntos de la habitación y míralos fijamente. Repite en tu cabeza los colores de los objetos una y otra vez. Esto debería reducir tu pulso y distraerte. Así, no derramarás lágrimas y podrás al menos superar el momento.

Gira la cabeza

Seguramente todos lo hemos vivido: te sientas demasiado tiempo con las piernas cruzadas o se te duerme el brazo, y empiezas a sentir pinchazos y cosquillas. Tienes dos opciones: tensa los músculos de la parte dormida de tu cuerpo y muévelo, o da saltitos a la pata coja y espera a que los pinchazos desaparezcan. Otra alternativa es girar la cabeza de un lado a otro. Tus extremidades se suelen dormir cuando hay presión en algunos nervios o cuando el riego sanguíneo se interrumpe. Una vez que relajas los nervios, la sensación desaparece. Aviso: esto no funciona con los pies; así que si se te duermen, lo único que tienes que hacer para despertarlos es un bailecito a la pata coja.




Detén el hipo

Nunca se hipa sólo una vez. Cuando el diafragma tiene calambres, el aire que normalmente es exhalado se queda atascado en tus cuerdas vocales y causa ese incómodo hipo. Hay muchas razones para ello: comer demasiado rápido, tragar mucho aire, los cambios de temperatura en el estómago o simplemente estar nervioso. Hay muchos trucos y consejos para deshacerse del hipo, pero parece que ninguno funciona. La próxima vez que te dé un ataque de hipo, prueba a abrir la boca y tragar varias veces sin cerrar la boca. Si lo repites varias veces, tu diafragma se relajará y el hipo desaparecerá.

No temas a las agujas

No sólo los niños tienen miedo a las agujas: muchos adultos también se ponen nerviosos en cuanto ven una jeringuilla. Pero esto no es razón para avergonzarse. La próxima vez que vayas a la consulta del médico, prueba esto: tose ligeramente cuando te vayan a dar el pinchazo y el proceso será indoloro. No se sabe por qué funciona, pero de alguna forma distrae a tu cuerpo.


Wow, ¡qué trucos tan útiles! Es increíble que haya tantas formas de engañar a tu propio cuerpo.