¿Cansado de los dolores en la espalda?

 
El secreto está en tu postura corporal…


Seguramente has sentido con frecuencia molestias y dolores en tu espalda, hombros, cervical, o incluso, en tu cadera o rodillas, pero… ¿Te has puesto a pensar que todo podría deberse a una mala postura de tu espalda?
Una buena postura no solo es beneficiosa a nivel físico. Estudios científicos han demostrado que una postura erguida eleva la autoestima de la persona, a la vez que la hace más atractiva para los demás.
Por eso, ¡Qué pasada! te invita, mediante unos sencillos ejercicios, a mejorar la postura de tu espalda. ¡Verás cómo cambia tu vida después de esto!
Instrucciones:
Antes de comenzar, es importante que conozcas los beneficios que obtendrás, si sigues al pie de la letra nuestros consejos:
Una buena postura mejora la respiración, al aumentar la capacidad pulmonar, lo que permite inspirar más aire en cada bocanada.
Eso contribuye a que el organismo sea capaz de recibir más oxígeno, lo que se traduce a menos cansancio y mayor energía.
Aumenta tu calidad de vida, al desaparecer los malestares que te atormentan.
Se acaban las cefaleas, producto de una mala postura de la cervical.
 
1. Para corregir la postura de la espalda, lo primero que tienes que hacer es comenzar tu día con buenos hábitos. Si has adoptado malas posturas en el pasado, puede que, al principio, el proceso te resulte incómodo y antinatural, pero al final lo conseguirás con total normalidad.
Para ello, deberás prestar atención a tu andar, y a tu postura, tanto de pie como sentado. En cuanto notes que comienzas a encorvarte, deberás enderezar la espalda. Una buena postura debe tener:
espalda resta y erguida
hombros rectos
cabeza alta
pecho ligeramente hacia fuera
barriga ligeramente hacia dentro
la columna vertebral debe dibujar una recta, ni arquearse ni doblarse
Si estás pendiente de tu propia postura, con el tiempo ya no necesitarás autocorregirte, pues lo harás sin pensar. Un buen truco autocorrector consiste en asociar tu postura con algo concreto, como un color (el rojo, por ejemplo). Así, cada vez que veas algo rojo, o pienses en algo rojo, recordarás corregir tu postura.
 
2. Existe un ejercicio mental muy útil para corregir la postura: Imagina que tus hombros y cabeza están sujetos al techo, como si fueras una marioneta. Así, lograrás mantener la espalda y los hombros rectos, y la cabeza erguida.
3. Para mejorar la postura corporal, no hay nada mejor que una buena sesión de ejercicios. Algunos músculos de tu espalda, después de tanto tiempo en mala posición, no tienen la fuerza suficiente para mantenerte erguido, por lo tanto, hay que trabajar en ellos.

4. El primero de estos ejercicios está compuesto por dos etapas interconectadas, cuyo objetivo es adiestrar y fortalecer los músculos de la espalda, para que esta sea capaz de adoptar la postura correcta.
Ponte de pie, con el torso erguido, y rota tus brazos hacia delante, por encima de tus hombros, para que tus bíceps pasen junto a tus orejas. A la vez, despega los talones del suelo, para que todo tu peso recaiga sobre la punta de tus pies.
Una vez tu brazos estén arriba, no los bajes por delante, sino suavemente por los lados, abriéndolos y extendiéndolos, hasta colocarlos a tus costados, a la vez que apoyas tus talones en el suelo, retornando a la posición inicial.
 
5. El segundo ejercicio consiste en colocarte en una posición tumbada, boca abajo, con el mentón tocando el suelo. Entonces, deberás tocar tus hombros con las manos. Para lograrlo, gira hacia atrás y hacia fuera los brazos, a la vez que levantas ligeramente la cabeza y la zona alta de la espalda. Permanece 10 segundos en esta posición, y luego retorna a la posición inicial.
 
6. Para el tercer ejercicio, has de partir desde una posición erguida, eso sí, procede a inclinar tu torso hacia delante. Adopta la postura similar a la de un muñeco al que se le han agotado las pilas, con tus brazos y cabeza colgando hacia abajo, los hombros caídos y la espalda ligeramente arqueada.
 
Luego, levanta los brazos lentamente por los lados, como si fueran alas, a la vez que levantas el mentón y la cabeza, suavemente. Al llegar al punto máximo, mantén la postura durante 10 segundos, y vuelve a bajar los brazos lentamente.
En resumen, cualquier ejercicio que trabaje sobre los músculos de la espalda y los abdominales, podrá ayudarte a conseguir y mantener una buena postura. Estos músculos son los encargados de mantener erguido tu torso, por lo que, una vez firmes y tonificados, podrán liberar a tu columna de un gran peso, y permitirte andar y sentarte correctamente.
Hoy en día, muchos de nosotros nos vemos obligados a permanecer mucho tiempo sentados, a causa del trabajo, u otras actividades. Esta mala postura siempre desencadena dolores de espalda y malestares, que tienden a perseguirnos el resto del día. De ahí la importancia de sentarnos correctamente.