El ridículo de Aquaman: 75 años siendo el superhéroe favorito... de nadie

Desde su nacimiento, todo el mundo se ha reído de él. En 2017, una película intentará cambiar su Por más que le pese a DC Comics, entre sus filas no solo se encuentran el superhéroe más popular y el más poderoso de la historia. También tiene el dudoso honor de albergar al más ridículo. O, como mínimo, al que más caña se le ha dado.





No estoy hablando de La Chica Ardilla o de Arm-Fall-Off-Boy ( no apto para estómagos sensibles), que ya nacieron con una voluntad humorística evidente. Del que hablo es un personaje que siempre ha intentado ser tomado en serio por la editorial. Pero que, por razones obvias, se ha convertido en el “memehéroe”:

Aquaman.
 
Al lado de Superman, Aquaman era poco más que tetraplégico.
Este mes, el personaje de La Liga de la Justicia cumple 75 años. Fue creado en 1941 para una serie que ya parecía reírse de él: More Fun Comics. Y lo hizo en un momento en el que parecía buena idea que existiera un héroe que montara en delfines y caballitos de mar.


Contra todo pronóstico, el sireno se hizo un hueco en la editorial y consiguió su serie propia, con la que consiguió una popularidad bastante significativa. La gente comenzaba a seguir las aventuras del señor que hablaba con los peces y vestía una camiseta de escamas naranjas.
Tanto fue así que, al comenzar la Edad de Plata de los Cómics (finales de los 50), se contó con él para ser parte de los fundadores de La Liga de la Justicia. Desde los primeros números, compartió plantel con Superman, Wonder Woman, Flash, Batman, Detective Marciano y Green Lantern.
 
Pero, mientras todos los personajes tenían roles muy bien establecidos que encajaban perfectamente con sus aventuras, Aquaman siempre quedó relegado a un segundo plano.
Para que destacara mínimamente, los guionistas tenían que comerse la cabeza y meter algún combate acuático en el que pudiera actuar. Lo que acababa, además, separándole del resto del grupo con pequeñas tramas que importaban muy poco a los lectores.
 
El principal problema son sus superpoderes.
Como decía, puede controlar cualquier criatura marina, lo que le hace todopoderoso en el agua… y totalmente inútil fuera de ella. Sí, tiene una resistencia sobrehumana y la misma fuerza que un machaca de gimnasio. Pero cuando tienes al lado a Superman, eso te convierte en poco menos que tetrapléjico.
Además, ni siquiera se trata de un héroe original. Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de personajes de DC, se trata de una copia más o menos directa de Namor, uno de los primeros héroes de Marvel (por entonces Timely Comics).


Con la serie 'Súper Amigos', la fama de personaje ridículo terminó imponiéndose.
De todas formas, en los cómics sobrevivió bastante bien. En un entorno en el que se aceptaba que un señor multimillonario adoptara a un niño huérfano y le pusiera mallas para salir de noche con él, Aquaman no era especialmente ridículo.
Sin embargo, llegó la serie Súper Amigos (1973-1986) y lo absurdo de su personaje comenzó a salir a la luz. La unión entre Hanna-Barbera y DC Comics fue un éxito de masas, popularizando a los superhéroes sin que los más pequeños tuvieran que coger un solo cómic.